· Sobre el coco ·

El coco es el fruto comestible del cocotero, una planta de la familia de las palmeras que crece de forma natural a lo largo y ancho de los trópicos. Las peculiaridades de la semilla del cocotero, que no sólo flota sino que es impenetrable por el agua, han permitido a esta planta recorrer enormes distancias gracias a las corrientes marinas y, de esta forma, colonizar casi toda la franja tropical por completo. Esta peculiar forma de proteger el fruto es lo que hace posible que se pueda transportar y distribuir a regiones bastante alejadas de las áreas de cultivo.

El uso culinario del coco está igualmente extendido por todos los rincones del mundo tanto en platos salados, mucho más común en las culturas asiáticas, como en platos dulces y postres de todo tipo como tartas, cupcakes, helados, galletas o los famosos macaroons.



¿Cuál es el valor nutricional del coco?

Aunque el valor nutricional del coco varía en función de su fase de maduración, el agua y los ácidos grasos son siempre sus dos componentes principales lo que lo convierten en una fruta muy nutritiva y calórica. El coco es también un alimento rico en fibra, minerales (manganeso, hierro, fósforo, potasio, magnesio, calcio) y vitaminas (C, ácido fólico, tiamina).

¿Cómo puede encontrarse el coco?

Coco verde o inmaduro: Este tipo de coco sólo suele encontrarse cerca de los lugares de cultivo, en las regiones tropicales. Cuando los cocos están aún por madurar tienen mucha más agua y su carne es blanda y gelatinosa. Por esta razón es costumbre venderlos como refresco con la parte de arriba cortada y una pajita en su interior que está repleto de agua de coco. También pueden comprarse desprovistos de la mayor parte de su capa exterior para facilitar el acceso a su interior si no van a consumirse en el mismo momento. Estos cocos suelen limpiarse dejándoles una forma de cilindro blanco con la parte de arriba puntiaguda.

Coco maduro: Esta es la forma en la que se suelen encontrar los cocos en la mayoría de sitios. A diferencia de los anteriores, en este estado el coco consta sólo de dos capas: la dura cáscara marrón y el interior blanco y carnoso que todavía debería conservar buena parte de su agua. La cáscara suele estar cubierta de fibras gruesas y en uno de los extremos tiene tres “ojos” que son el camino más fácil para extraer el agua de su interior.

¿Cuáles son los principales productos hechos a partir del coco?

Agua: El agua del coco es una bebida natural refrescante e isotónica rica en vitaminas, minerales y antioxidantes, aunque también contiene proteínas, fibra y azúcar. La manera más natural de consumirla es directamente de los cocos inmaduros pero en algunos países también puede encontrarse ya envasada.

Leche: Nunca debe confundirse ésta con la anterior. La leche de coco se hace extrayendo el jugo de la carne del coco maduro lo que resulta en un líquido de color blanco que contiene el aceite y los principales compuestos aromáticos del coco. Normalmente se puede comprar envasada en latas, pero también puede hacerse de forma casera a partir de coco rallado tanto fresco como seco.

Crema: La crema de coco no es otra cosa que leche de coco con menos contenido en agua y por tanto más espesa y grasa. Cuando es natural, tiene un sabor suave y no es dulce, pero también pueden encontrarse preparados de crema de coco ya endulzados para usar en postres o cócteles como la piña colada. Al igual que la leche, la crema de coco puede hacerse de forma casera.

Rallado: A parte del coco natural maduro, esta es la forma habitual en la que suele encontrarse el coco en España. A diferencia de países como los Estados Unidos dónde hay gran variedad de tipos de rallado (extrafino, chips, copos finos, copos gruesos, tiras largas, etc.) y formatos (dulce, sin endulzar, y/o tostado o sin tostar), en España lo habitual es encontrarlo sin endulzar, desecado y rallado muy fino.

Aceite: El aceite de coco se extrae de la carne del coco y se utiliza ampliamente en la cocina (principalmente asiática) para freír y condimentar alimentos. No se trata de un aceite líquido y, por tanto, se vende principalmente en tarros. Igual que el aceite de oliva se puede encontrar en dos variedades principales según su calidad: virgen o no virgen.

Harina: La harina de coco es la fibra procedente de la carne del coco que se obtiene como resultado del proceso de extracción del aceite durante la elaboración del aceite de coco virgen. Es una alternativa muy saludable a las harinas de los cereales, rica en fibra, baja en carbohidratos y una buena fuente de proteínas libres de gluten. Se puede utilizar sustituyendo hasta un 20% de la harina de trigo normal en las recetas. Como se trata de una harina que tiene un ligero dulzor natural la cantidad de azúcar original de las recetas en las que se incorpora puede ser disminuida.

Extracto: Igual que cualquier otro extracto puede encontrarse extractos naturales de coco online o en tiendas especializadas, aunque la manera más fácil de conseguirlo es hacerlo de forma casera.

¿Cómo elegir un coco?

A la hora de comprar un coco entero hay que buscar cocos que puedan parecer pesados con respecto a su tamaño y que al agitarlos pueda oírse una buena cantidad de agua sacudiéndose en su interior. La escasez de agua es un indicativo de maduración excesiva y el coco podría estar pasado. Hay que asegurarse también de que no haya fisuras ni moho en ninguna parte del coco, especialmente en la zona de los “ojos”.

¿Cómo abrir un coco?

Hay varias técnicas para acceder al interior de un coco y la gran mayoría de ellas se apoyan en el uso de la fuerza bruta, lo cual suele ser bastante aparatoso y, según la destreza, incluso peligroso. Para abrir un coco de una manera sencilla, rápida y limpia simplemente hay que seguir los siguientes pasos:
  1. Precalentar el horno a 190º C y poner la rejilla en el centro del horno.
  2. Poner el coco con los “ojos” hacia arriba y dentro en un bol cubierto con un trapo de cocina para evitar que se mueva accidentalmente mientras se trabaja.
  3. Perforar, con la ayuda de un punzón o un destornillador, dos de los tres “ojos” del coco y verter el agua en un recipiente. Colar el agua y guardarla en un bote hermético en la nevera (durará 3-5 días).
  4. Meter el coco en el horno unos 10 minutos o hasta que se la cáscara se agriete.
  5. Una vez el coco se haya enfriado lo suficiente para manejarlo, volver a ponerlo en el mismo bol con el trapo y, con la ayuda de un destornillador o un cuchillo corto y duro (como los que se utilizan para abrir ostras), abrirse paso a través de las grietas y retirar toda la cáscara.
  6. Si, además, queréis eliminar la piel marrón de la carne del coco la mejor manera de hacerlo es utilizando un pelador.
  7. Lavar los trozos de coco pelados en agua fría y, si no se van a utilizar o consumir en el transcurso de uno o dos días, lo mejor es rallarlo y guardarlo en un recipiente hermético en el congelador donde aguantará unos seis meses.





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